viernes, agosto 25, 2006

TLC Perú-Chile: ¿haciendo lo correcto...?

La reciente firma de la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica Perú-Chile (ACE-N° 38), que modifica y/o agrega una serie de compromisos establecidos desde la fecha (22.Jun.98) de suscripción del documento base, al no haber sido suficientemente difundido, ha afectado el nivel de transparencia que todo compromiso de gobierno debe mantener.

En tal sentido, y sin ánimo de adentrarme en la crítica de los elementos específicos de tal "Acuerdo Ampliatorio", deseo incidir en el contexto en que se desenvuelven las relaciones bilaterales. De allí que, conocida y hecha explícita las estrategias geopolíticas -debidamente planificadas- del Estado chileno, dentro de las cuales las comerciales-financieras son un soporte clave; tanto como por declaraciones -y entrelíneas- del “más alto nivel” en ambas partes, se puede recoger y examinar algunas implicancias de este apresurado y poco conocido Acuerdo Ampliatorio o “TLC” con Chile.

Evidentemente, la pregunta previa tiene que ver con los entretelones de las negociaciones y como se llega a una situación donde, un acuerdo sin mayor prioridad para el gobierno saliente, se convierte en una decisión política imprescindible o muy importante para la actual gestión. Una decisión que estaría contradiciendo los pasos previos -y reconocidos- respecto a articular lazos más estrechos con Brasil, habida cuenta de los elogios que se viene haciendo a la denominada Transoceánica como medio de integración económica, así como la de limitar la "presión" de parte de los intereses e inversiones chilenas dentro de nuestra economía. Ello, como base para la implementación y/o consolidación de una estrategia de compensación y de apertura de escenarios continentales de negociación... en condiciones -por lo menos- equitativas.

Ahora bien, y si analizamos con cierta malicia el escenario creado con el "TLC" Perú-Chile, a nivel de Ejecutivo de ambos gobiernos, tendríamos -para comenzar- lo siguiente: Chile, obtiene las garantías de que sus inversionistas e inversiones no serán cuestionadas por “razones políticas”, cualquiera sea su actuar en el país. Ello implica de hecho, un tratamiento diferenciado ante los tribunales nacionales; es decir, Chile asegura sus 4,500 millones de dólares invertidos en el Perú -en rubros comerciales y bancarios-, mientras el Perú asegura sus 20 millones de dólares invertidos en restaurantes y otros. Asimismo, y aunque no está explicado el tema de la asociación de inversiones entre peruanos y chilenos, y a tenor de las conveniencias del sistema de AFP’s peruanas, asumo que dichas asociaciones serán tratadas como sujetos de financiamiento con fondos de nuestras AFP’s, con lo cual se “evade” la normatividad nacional, en cuanto a límites de inversión en el exterior. Y agrego; también sería una de las razones para que se haya "retrocedido" en el tema de la Desafiliación... en la medida que los fondos actuales de las AFP's estarían “comprometidos” en el marco del Acuerdo Ampliatorio.

Además, y tan importante como lo señalado. Es que con nuestros capitales... de los actuales y futuros pensionistas peruanos. Los inversionistas chilenos podrán financiar una infraestructura de aprovisionamiento en el Perú, para sostener sus propias necesidades y objetivos nacionales. Para empezar, (a) consolidar su rol de operador financiero en el cono sur del continente, (b) La de cumplir con las demandas o compromisos creados con sus TLC’s en el mundo, especialmente de producción agrícola peruana -exportable como chilena-, (c) asegurar un aprovisionamiento energético (gas y etanol) desde el Perú, (c) la propiedad de líneas aéreas y puertos, etc, etc. ...para comenzar. Mientras, seguimos aún dando largas por una necesaria e imprescindible decisión sobre el CEPLAN y la formulación de un Plan o Proyecto Nacional... cuyo marco ha de orientar las estrategias de desarrollo interno e inserción en el contexto continental. A menos, claro está, que todo el apresuramiento se haya determinado al más "alto nivel" -que no necesariamente es el Gobierno-, donde hay un convencimiento que en las relaciones con nuestro vecino -en principio-, el rol que nos corresponde es de país complementario... o subordinado.

1 comentario:

MIGUEL A. CHECA BERNAZZI dijo...

Estimado Luis:
Me place que tengamos la mirada en el mismo horizonte. Cuantas más personas podamos estar convencidas de la ineludible responsabilidad y necesidad de un norte, de una visión para el Perú, será mucho mejor para todos, y el avance real (económico y social) llegará más pronto de lo esperado.
Miguel Checa