Mostrando las entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas

viernes, agosto 25, 2006

TLC Perú-Chile: ¿haciendo lo correcto...?

La reciente firma de la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica Perú-Chile (ACE-N° 38), que modifica y/o agrega una serie de compromisos establecidos desde la fecha (22.Jun.98) de suscripción del documento base, al no haber sido suficientemente difundido, ha afectado el nivel de transparencia que todo compromiso de gobierno debe mantener.

En tal sentido, y sin ánimo de adentrarme en la crítica de los elementos específicos de tal "Acuerdo Ampliatorio", deseo incidir en el contexto en que se desenvuelven las relaciones bilaterales. De allí que, conocida y hecha explícita las estrategias geopolíticas -debidamente planificadas- del Estado chileno, dentro de las cuales las comerciales-financieras son un soporte clave; tanto como por declaraciones -y entrelíneas- del “más alto nivel” en ambas partes, se puede recoger y examinar algunas implicancias de este apresurado y poco conocido Acuerdo Ampliatorio o “TLC” con Chile.

Evidentemente, la pregunta previa tiene que ver con los entretelones de las negociaciones y como se llega a una situación donde, un acuerdo sin mayor prioridad para el gobierno saliente, se convierte en una decisión política imprescindible o muy importante para la actual gestión. Una decisión que estaría contradiciendo los pasos previos -y reconocidos- respecto a articular lazos más estrechos con Brasil, habida cuenta de los elogios que se viene haciendo a la denominada Transoceánica como medio de integración económica, así como la de limitar la "presión" de parte de los intereses e inversiones chilenas dentro de nuestra economía. Ello, como base para la implementación y/o consolidación de una estrategia de compensación y de apertura de escenarios continentales de negociación... en condiciones -por lo menos- equitativas.

Ahora bien, y si analizamos con cierta malicia el escenario creado con el "TLC" Perú-Chile, a nivel de Ejecutivo de ambos gobiernos, tendríamos -para comenzar- lo siguiente: Chile, obtiene las garantías de que sus inversionistas e inversiones no serán cuestionadas por “razones políticas”, cualquiera sea su actuar en el país. Ello implica de hecho, un tratamiento diferenciado ante los tribunales nacionales; es decir, Chile asegura sus 4,500 millones de dólares invertidos en el Perú -en rubros comerciales y bancarios-, mientras el Perú asegura sus 20 millones de dólares invertidos en restaurantes y otros. Asimismo, y aunque no está explicado el tema de la asociación de inversiones entre peruanos y chilenos, y a tenor de las conveniencias del sistema de AFP’s peruanas, asumo que dichas asociaciones serán tratadas como sujetos de financiamiento con fondos de nuestras AFP’s, con lo cual se “evade” la normatividad nacional, en cuanto a límites de inversión en el exterior. Y agrego; también sería una de las razones para que se haya "retrocedido" en el tema de la Desafiliación... en la medida que los fondos actuales de las AFP's estarían “comprometidos” en el marco del Acuerdo Ampliatorio.

Además, y tan importante como lo señalado. Es que con nuestros capitales... de los actuales y futuros pensionistas peruanos. Los inversionistas chilenos podrán financiar una infraestructura de aprovisionamiento en el Perú, para sostener sus propias necesidades y objetivos nacionales. Para empezar, (a) consolidar su rol de operador financiero en el cono sur del continente, (b) La de cumplir con las demandas o compromisos creados con sus TLC’s en el mundo, especialmente de producción agrícola peruana -exportable como chilena-, (c) asegurar un aprovisionamiento energético (gas y etanol) desde el Perú, (c) la propiedad de líneas aéreas y puertos, etc, etc. ...para comenzar. Mientras, seguimos aún dando largas por una necesaria e imprescindible decisión sobre el CEPLAN y la formulación de un Plan o Proyecto Nacional... cuyo marco ha de orientar las estrategias de desarrollo interno e inserción en el contexto continental. A menos, claro está, que todo el apresuramiento se haya determinado al más "alto nivel" -que no necesariamente es el Gobierno-, donde hay un convencimiento que en las relaciones con nuestro vecino -en principio-, el rol que nos corresponde es de país complementario... o subordinado.

lunes, junio 19, 2006

Perú-Chile: ¿mutua cooperación o subordinación silenciosa?...

En la fecha, un titular de La República destaca lo siguiente: "Se viene alianza inédita Perú-Chile", haciéndose eco de un amplio reportaje inserto en la edición de ayer del diario chileno El Mercurio, realizado al canciller chileno Alejandro Foxley, que abarca lo que podríamos considerar la "agenda inmediata" del gobierno chileno con relación a la necesidad de "reforzar" su posicionamiento geopolítico, en particular luego del enroque diplomático de Alan García al establecer un acercamiento directo a Brasil, vía el grado de amistad mostrado por el posible reelecto presidente Lula.

Este simple gesto, pero de gran contenido estratégico en el contexto sudamericano, no podría pasar desapercibido por nuestros vecinos. Precisamente, en momentos que enfrentan serios problemas en sus relaciones con Bolivia, no solo por las demandas de una salida al mar, sino por la posición "dura" que dicho gobierno ha asumido al condicionar su venta de gas a Argentina a la no reventa a Chile. Por otro lado, tienen pendiente con el Perú la delimitación marítima, tema que ellos dan como resuelto y por lo tanto "no negociable", y sobre lo cual nuestro país -con todo derecho- exige una solución adecuada.

Precisamente, la posibilidad de un eje Brasil-Perú es uno de los escenarios menos beneficioso para la diplomacia chilena, ya que ello implica que el tradicional "aislamiento" geopolítico a que se sometía con cierta docilidad el Perú, se revertirá poniendo en cuestión el papel de secundón que Chile le tiene asignado a nuestro país en su estrategia de control de las relaciones Asia-Pacífico.

No otra cosa se deduce de las declaraciones del canciller chileno, al plantear con una suerte de cierto "desprendimiento", una alianza o asociación bilateral, donde nuestro país siga siendo el productor y ellos los acopiadores-comercializadores. Según él, la elección de Alan García es propicia..." porque abre un camino de cooperación impensada en el pasado". Luego, agrega: "... los peruanos quieren aprender de la experiencia chilena, pero también que quieren competir con nosotros. Y eso es muy sano". No faltaba más. Claro, lo de aprender de ellos puede sonar jactancioso, pero así es como nos ven: simple aprendices de su exitosa (¿?) economía...

Pero no se queda en lo dicho, le hace falta ser más claro y puntual. Para ello nos precisa, con relación a la estrategia chilena de cooperación... "He dicho que cuando Chile tiene un TLC con Corea y está negociando uno con China y otro con Japón, va a llegar un momento en que nuestros productores no van a tener la capacidad para satisfacer la demanda que puede venir. Entonces tendremos que asociarnos con otros países. Lo que estoy planteando es una alianza Chile-Perú para enfrentar el "desafío del Asia. Y lo digo en serio".

Más claro, ni el agua. Es decir, como ellos son buenos negociadores y mejores exportadores, entonces el rol de sus vecinos tiene que ser el de abastecerlos. Para lo cual deberán producir más y mejor... y a bajo precio, porque eso los ayuda en sus exportaciones, y sobre todo, para cumplir con sus compromisos asumidos en sus ventajosos TLC. En resumen: no tiene más chacras pero ya comprometieron (sí o sí) la producción... del vecino. Bueno; estamos avisados. A eso denominan cooperación entre países...

Y, desde luego, para que no quede ninguna duda de su nivel y prestancia de Chile como nueva "potencia" económica (¿militar?), en la entrevista el canciller chileno se regodea con las óptimas relaciones (¿?) que Chile mantiene con los EE.UU., a quienes el diario le denomina "el imperio". Para ser más explícito, les transcribo el ilustrativo diálogo con relación al Tribunal Penal Internacional (TPI), y cuya aprobación por un país cualquiera es objeto de sanciones norteamericanas. Como apreciará, la sutil jactancia y pretendida soberbia... no escasean:

¿Chile aprobará el Tribunal Penal Internacional a pesar de las sanciones que podría ejercer EE.UU. contra el país?

Estamos muy tranquilos y satisfechos con la reunión que recién tuvimos con el Presidente Bush, donde lo que predominó fue una agenda positiva. La relación está en un nivel óptimo...

¿...pero se planteó el tema del TPI en ese encuentro?

Se planteó, pero más bien en un sentido positivo, referido a que ellos estaban considerando modificar la ley que introduce sanciones. Y esto no sólo lo dijo la Casa Blanca, sino que fue reafirmado por congresistas republicanos y demócratas.

¿Entonces, el Gobierno intentará aprobar el TPI confiando en que EE.UU. no sancionará a Chile?

Para serle franco, el asunto avanza como una decisión soberana, autónoma del Gobierno de Chile, con apoyo parlamentario muy amplio.

Y, por lo tanto, se va a aprobar.

Se va a aprobar. Y me parece que EE.UU. va a tener que afrontar la realidad. Que a uno de los países más amigos suyos en la región, al que ellos señalan como un ejemplo, lo sancione... Sería absurdo, nadie lo comprendería, ni en Chile ni en América Latina ni en EE.UU.

=========
Entrevista: Canciller de Chile - Alejandro Foxley ---> (leer...)

martes, abril 25, 2006

Peru y Chile: sobre “trofeos”, propaganda e histórica desconfianza

Desde hace algún tiempo, y a raíz de la evidente desconfianza peruana por la carrera armamentista chilena, el gobierno sureño viene rehaciendo su estrategia diplomática y de medios (propaganda), a fin de “blanquear” sus reales intenciones de seguir ampliando su dominio geoeconómico sobre el Pacífico Sur. Dominio que no sólo se circunscribe a la toma y control de territorios vecinos, sino a la de influenciar y/o controlar la economía a través de: (i) inversiones “protegidas”, (ii) el acercamiento “liberal” a ministros y alta burocracia “sensibles” a los intereses chilenos y (iii) la angurria de lobbies jurídico-políticos que les “proporcionan” ingeniosas normas legales y/o “asesoría” para burlar el marco normativo y regulador del Estado.

No otra cosa significa su “disposición” a devolvernos algunos bienes patrimoniales (reliquias y/o documentos) “confiscados” por las tropas chilenas durante la ocupación de Lima, principalmente. Nos referimos a libros y documentos extraídos bajo la modalidad de pillaje (hurto, rapiña, latrocinio, despojo, etc.) de nuestra invaluable -entonces- Biblioteca Nacional. Una propuesta que nuestros (¿?) medios viene relevando como un gran logro de personajes públicos que consideran tal devolución como un acto de recupero de nuestra dignidad, luego de demandas “lastimeras” que pareciera promovida desde el mismo gobierno chileno. Evidentemente, como una táctica de “ablandar” a la opinión peruana crítica y cuestionadora del tipo de relaciones establecidas con nuestro siempre agresivo competidor sudcontinental. Una táctica que les da tiempo para adecuarse a un entorno “desfavorable” y les permite afinar su estrategia económico-militarista (o doctrina Portales), en la cual el rol del Perú (y Bolivia), no pasan de ser sino vecinos subordinados... por la razón o la fuerza, como reza el lema de su escudo nacional.

En cualquier de los casos, la “devolución” de libros, obras de arte e inclusive la de los restos del monitor “Huáscar”, no pasa de ser actos de simbolismo patriotero de quienes siguen pensando que las deudas históricas se pagan con restos poco o nada servibles. Estamos convencidos de que el deseo de Grau, era hundirse con su nave, sin embargo el destino y el sentimiento de quienes se sienten “guerreros” mapuches (feroces y vencidos), quisieron tenerlo como simbolo de afrenta al Perú. Precisamente, dichos espiritus patrioteros son los que reclaman una “devolución”... cuando algo más digno sería hundirlo en el lugar del combate: Angamos. Pero no. Desean y suspiran por los bienes sobrantes de un infausto y calamitoso conflicto bélico, donde fuimos arrastrados por ése blasón peruano: “Antipatria e Imprevisión”. Blasón que en los momentos actuales, y cuando Chile se muestra arrogante y desafiante, se viene convirtiendo en el lema de la traición. Alguién dijo que “...lo únicos que conocen las virtudes y debilidades de los peruanos, son los chilenos”. Yo agregaría: “...más que la mayoría de los propios peruanos”.

Es posible que muchos de los lectores peruanos, prefieran sentirse ajenos a la real historia del Perú y en particular de los antecedentes y sucesos de la denominada “Guerra del Pacífico”, particularmente limeños y quizás descendientes de las “Damas Limeñas”, que fueron las faldas tras la cual se protegían los “ilustres y connotados” limeños cuya repugnancia a los peruanos “montoneros” -pobres y/o incultos- de Piérola y Cáceres, los hicieron tomar partido (“Antes que Piérola, los chilenos”) por la colaboración y la "tranquilidad" de la ocupación. Peruanos que creían -y creen- que Lima es el Perú, quienes sin ningún afán patriótico por defender la patria grande, aunque sea en Lima, prefirieron convertirse en diligentes colaboradores del ocupante. Claro, salvo muy honrosas excepciones. Excepciones, cuando no, que nuestros “historiadores” han utilizado para “blanquear” a familias cuyos descendientes han devenido en los “pacifistas no patrioteros”. Familias que luego de la ocupación, escondieron a los peruanos -a los chilenos no-, una desde ya histórica progenie chilena. ¡Vaya usted a saber!.

Desde el otro lado, su historia "oficial" (Ver...) sólo trata de demostrar que la guerra fué una respuesta a las atrocidades que peruanos y bolivianos cometían con sus nacionales en los hoy en día territorios ocupados. Por supuesto, se guardan bién de explicar las motivaciones geoeconómicas (territorio, recursos en explotación -salitre, guano, cobre, sal, etc.- y dominio marítimo) de la invasión y desmembramiento territorial de los vecinos, en donde el maltrato real o simulado de nacionales (ambos útiles para la propaganda), era sino el pretexto para la acción bélica. Sobre el particular es relevante la cita de Nelson Manrique (1981), sobre el objetivo económico-territorial e inmediato de la acción bélica (control territorial hasta Tarapacá), y los excesos de poder de la clase militarista chilena imbuida de la "doctrina Portales", cuyo objetivo propio era destruir al Perú como enemigo, en el momento y para siempre. Por lo que, más allá de las órdenes del Congreso chileno, decidieron de motu propio ocupar Lima y controlar el Callao.

Leamos a Manrique: "En 1836 Chile y Argentina intervinieron contra la Confederación Peruano-Boliviana, proyecto integracionista impulsado por el mariscal Andrés de Santa Cruz, que buscaba restituir la unidad de dos territorios ligados por múltiples lazos históricos hasta fines del siglo XVIII y que, dentro del complejo ajedrez de la constitución de la Gran Colombia con la que soñaba Bolívar, había dado lugar a la formación de dos repúblicas separadas. El proyecto unitario de Santa Cruz (hombre de los dos países, pues era hijo de madre boliviana y padre peruano) alarmaba a la burguesía chilena. El ministro Diego Portales, uno de los más lúcidos artífices de su proyecto nacional, definió muy claramente la posición que guiaría en adelante la política chilena con relación a sus vecinos del norte, en una carta dirigida al contralmirante Blanco Encalada, en medio de la campaña contra la Confederación:

«No podemos mirar sin inquietud mayor alarma, la existencia de dos pueblos confederados que a la larga, por la comunidad de origen, lengua, religión y costumbres formarán como es natural un solo núcleo... La Confederación debe desaparecer para siempre jamás del escenario de América. Por su extensión geográfica, por su mayor población blanca, por las riquezas conjuntas del Perú y Bolivia, por el dominio que la nueva organización trataría de ejercer en el Pacífico, arrebatándonoslo; por el mayor número de gente ilustrada de la raza blanca muy vinculada a las familias de influjo en España que se encuentran en Lima; por todas estas razones la Confederación ahogaría a Chile antes de muy poco.»

La doctrina Portales ponía gran énfasis en la necesidad de afirmar la hegemonía chilena sobre el mar, a través de la constitución de una poderosa marina de guerra y una gran marina mercante. Este tema resurgiría en plena Guerra del Pacifico durante la interpelación al ministro Balmaceda en las cámaras chilenas, en 1883, cuando éste tuvo que contestar a la pregunta de por qué el Ejército chileno prosiguió las acciones militares contra el Perú cuando Tarapacá ya había sido conquistada, con lo que ya se habían cumplido los objetivos de la intervención militar chilena, y se marchó contra Lima. Balmaceda respondió que para que Valparaíso surgiese, el Callao tenía que perecer. Así pues, los conflictos que se dirimían no se limitaban a la disputa por el guano y el salitre, sino tenían un trasfondo histórico más profundo"
.

Una precisión final; el artículo no lleva una connotación -necesariamente- beligerante, por lo menos mientras la correlación de fuerzas favorezca a Chile. Ello sería una desinteligencia y falta de tino ante un país que históricamente se ha caracterizado por su afán militarista, dentro de cuya visión los actos políticos y diplomáticos son los medios "lícitos" para encubrir las reales intenciones de agresión. En tal caso, la finalidad de poner en discusión aspectos básicos de la estrategia chilena, no es sino mantenernos alertas y proactivos hacia el logro de un país con un proyecto nacional compartido y en donde nuestras Fuerzas Armadas, adecuadamente implementadas, cumplan su rol disuasivo ante cualquier aventura vecina. En resumen; mientras Chile busca los pretextos, nosotros cubrimos nuestras debilidades... siendo el tiempo nuestro mejor aliado. Desde luego, si asumimos los riesgos que enfrentamos como nación.

martes, noviembre 01, 2005

Peru y Chile: sobre Halcones y Palomas...

El presente artículo, inserto en la edición online (01.Nov.05) del diario "El Mercurio" de Chile, trata de explicar el tema de la fijación -por parte del Perú- de las "Líneas de Base" para la delimitación de la frontera marítima con Chile. Asimismo, y como es muy posible que los medios peruanos no le den prioridad al asunto, se los presento para su buen entender. En cuanto a comentar la entrevista, solo me permito resaltar que la "línea argumental" se sostiene en: "El que calla... otorga" o "Si no reclamastes...¡Piña pués!". Evidentemente, dicha decisión soberana de nuestro país, ha contrariado los ánimos de nuestro vecino, y "culpa" de la decisión a los "halcones" peruanos (leáse nacionalistas... como yo); por lo que debemos entender que nuestros amigos de Chile han venido acostumbrándose -y reclaman- a tratar con las "palomas" peruanas (leáse pacifistas, neoliberales o globalizados)... ¡Sorpresas te dá la vida...!

PATRICIO GONZÁLEZ CABRERA.- Inadvertido en Chile pasó inicialmente el acuerdo que tomó el 27 de septiembre pasado el consejo de ministros del gobierno del Perú para definir su frontera marítima a través de una ley orgánica denominada "Lista de las coordenadas de los puntos contribuyentes del sistema de líneas de base del litoral peruano".

Sin embargo, el proyecto de ley N.o 13.905 enviado el 17 de octubre bajo el oficio 105-2005-PR y firmado por el propio Alejandro Toledo y el presidente del Consejo de Ministros, Pedro Pablo Kauczynsky, encendió todas las alarmas dentro de la diplomacia chilena, más cuando el lunes 25 de octubre pasado la comisión de Relaciones Exteriores lo aprobó por unanimidad en Lima.

En líneas generales, esta futura ley -de acuerdo a Chile- contradice todo lo establecido por los acuerdos de límites marítimos firmados con ese país. Según Lima, en cambio, sólo constituye una legislación interna que pone en papel los derechos que siempre han tenido sobre el "Mar de Grau".

Las razones del porqué Toledo ha llevado este tema a un extremo no se saben, aunque se especula que es la culminación del trabajo realizado por el grupo de "halcones" o nacionalistas que componen su gobierno que, sin argumentos jurídicos para acudir a tribunales internacionales, planificó y logró imponer un diferendo a Chile.

A continuación las principales preguntas y las respuestas que fueron elaboradas consultando fuentes de la Cancillería y a la directora de Fronteras y Límites, María Teresa Infante.

1 ¿Existe un tratado de límites marítimos con Perú?

Sí, porque de acuerdo al Derecho Internacional tienen la calidad de tratados todos los convenios, acuerdos o convenciones en que dos o más estados expresan su voluntad y generen efectos jurídicos para las partes.

En este plano, la Declaración sobre Zona Marítima de 1952 y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, así como las actas bilaterales de 1968 y 1969, donde se estableció que el límite marítimo de Chile y Perú es el paralelo y no la línea equidistante, son tratados internacionales plenamente válidos.

2 ¿Qué evidencia que Perú compartiera que el paralelo delimita el mar?

Estos tratados arrojan que Perú ha considerado por 50 años que el paralelo constituye la base de la línea divisoria marítima.

En la Declaración Marítima de Santiago de 1952, en su artículo 3 inciso II, estableció que "como consecuencia de estos hechos, los gobierno de Chile, Ecuador y Perú proclaman como norma de su política internacional marítima la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas".

Luego en el inciso IV se deja en claro que los tres países firmantes consideran el paralelo geográfico como límite al suscribir que "si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviese a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos".

Posteriormente, en el Convenio de Zona Especial Fronteriza, Marítima, firmado en Lima el 4 de diciembre de 1954, entre los mismos países, su artículo primero nuevamente ratifica que se está trabajando sobre la base del principio del paralelo al decir: "Establécese una Zona Especial, a partir de las 12 millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países".

3 En la práctica, ¿Perú dio por zanjado el tema del límite marítimo?

Sí, porque estos dos acuerdos fueron respetados durante 50 años. De hecho, fueron complementados por las actas bilaterales de 1968 y 1969 que materializaron "el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito N. 1" (26 de abril de 1968).

A raíz de esa comisión mixta, se instalaron dos faros, uno a cada lado del Hito 1, que es el punto desde el cual se proyecta el paralelo que divide el mar de Chile y de Perú. La función de estos faros era advertir al navegante si traspasaba el límite marítimo.

Expertos chilenos afirman que, además, Perú ha actuado asumiendo que el paralelo es la base de la delimitación marítima. Así lo hizo en la propuesta peruana de 1976 para una salida al mar de Bolivia, como en un Convenio para la Protección del Medio Marino y la Zona Costera del Pacífico Sudeste, y también en el Acuerdo sobre la Cooperación Regional para el Combate de la Contaminación del Pacífico Sudeste de 1981 y cuando ha participado en ejercicios navales de Unitas.

4 ¿Cuándo comienza Perú a levantar el tema del limíte marítimo?

Tras la Tercerca Convención del Mar (1982), ratificada por Chile y no por Perú, surge un grupo de intelectuales en Lima cuestionando la frontera marítima.

Fujimori, sin embargo, no lo consideró un tema pendiente cuando los abordó con Frei en 1999, para terminar de cumplir con los acuerdos suscritos en el Tratado Chileno-Peruano de 1929.

5 ¿Qué está pidiendo cambiar Perú?

Desde el comienzo de la administración de Alejandro Toledo, ha pedido redefinir la frontera sobre la base del principio de la línea equidistante que considera más justa. Ésta es una línea cuyos puntos están a la misma distancia de las costas de un país y del otro.

Ante la negativa de Chile de negociar en 2004, impulsó esta ley especial de "líneas base" que establece el principio de la equidistancia, por sobre el del paralelo, a partir de un punto que mueve la posición del Hito 1 en 230 metros al sur.

6 ¿Cuál es la diferencia con que el límite sea una proyección del paralelo?

Según los peruanos, el actual sistema restringe las aguas costeras del sur del Perú, ya que por la proyección del paralelo desde Arica, se forma un triángulo que casi deja sin mar a la provincia de Tacna. Además, le impide proyectar las 200 millas hacia el mar desde todas sus costas (ver info).

7 ¿Hay una pérdida económica para Chile?

De acuerdo a la nueva ley peruana, Chile pierde más de 30 mil kilómetros cuadrados de mar. Además, el hecho de correr el hito en forma unilateral presenta una pérdida de territorio.

8 ¿El principio de la equidistancia está establecido en la Convención del Mar?

No establece ningún criterio obligatorio o prioritario, sino que prima el acuerdo entre las partes y señala que el mar territorial no puede extenderse más de 12 millas desde la costa si no hay acuerdo. Y en la zona económica exclusiva tampoco hay ninguna mención a la equidistancia.

9 ¿Hay un interés político peruano detrás?

Efectivamente hay un malestar porque Perú nunca va a aceptar cualquier arreglo de Chile y Bolivia en esa zona. Además, ha sido una constante política de Toledo -con un respaldo que apenas llega a 14%- generar conflictos con Chile, buscando dividendos internos. Así se demostró al acusar al país de armamentista por haber comprado en 2002 aviones F-16, a pesar de que después el ex ministro de Defensa peruano David Waisman reconoció que desde 1997 su país operaba misiles avanzados.

Luego vinieron los conflictos por Lan Perú, el caso Lucchetti y los grafiteros. Pero los más conflictivos fueron el escándalo que generó Lima cuando volvió al tapete la venta de municiones a Ecuador en 1995 (tema zanjado en esa época) y la elección en la OEA, donde fustigó fuertemente la figura del candidato chileno José Miguel Insulza.

10 ¿Por qué se involucra ahora el Congreso peruano?

Es una hábil maniobra de Toledo que logró introducir el tema fronterizo en el Congreso y, a la vez, imponerle a Chile un conflicto que ha evitado desde hace seis años.

11 ¿Cuáles son las consecuencias de que el Congreso apruebe el proyecto?

Chile quiere dejar en claro que con esta ley Perú establece el precedente de que se pueden modificar los tratados limítrofes con normativa interna, lo que es rechazado por el derecho internacional. Además, puede provocar situaciones de facto, como el paso de pesqueros a aguas territoriales chilenas o incluso que Perú entregue en concesión a empresas extranjeras las mismas aguas, provocando conflictos.

lunes, octubre 31, 2005

Perú y Chile: algo para comentar...

Después de haber recibido una serie de comentarios -por parte de lectores chilenos- con relación al artículo “Chile: ¿Israel de América?” (08.Set.05), cada uno más irascible o de suma molestia por haber tocado temas “sensibles” para ellos, me encuentro con uno de Esteban...(puede revisarlo en los comentarios del artículo en mención) que vale ser tomado en cuenta, particularmente por su sentido mesurado y firme en exponer sus argumentos, los mismos que expresan no solo su nacionalismo y la defensa de su país, sino también un decirnos como se debe buenos socios aunque no lo espera como vecinos. En todo caso, es lo que también creemos, por lo menos hasta que acepten que la buena vecindad se basa en respetar las decisiones autónomas y soberanas de cada país, así como no presionar con sus “relaciones internacionales” para influir sobre aquellas que no pareciera agradarles mucho. Y sobre historia, es evidente que el Perú o Bolivia, no están ocupando territorios tomados de sus vecinos... “por la razón o por la fuerza”. De cualquier manera, esto no es “revanchismo” ni “complejos”... es simplemente historia de vecindad.

Por otra parte, el hecho de que seamos profesionales preocupados por el presente y futuro de nuestros países, nos hace ser más responsables en el análisis de nuestra realidad, lo que implica reconocer: (1) si tenemos un proyecto nacional que sirva de medio orientador de mis políticas y configure una economía y sociedad de bienestar; (2) si tenemos una clase política y empresarial que entienda y se comprometa con dicho proyecto, más allá de su interés inmediato por acumular capital; (3) si tenemos una clase técnico-profesional hacedora de políticas que entienda que compatibilizar los fines empresariales y las aspiraciones/necesidades de la población propia es un objetivo prioritario; (4) si las relaciones entre países -vecinos o no- se basan en reglas de reciprocidad económica y jurídica, y no en la exclusión en la presencia de empresas y el libre juego de capitales; (5) si existen peruanos, ilusionados con el paradigma chileno, que están dispuestos a dejarse someter o ningunear en aras de la globalización; (6) si tenemos una Cancillería, capaz de jugar el rol de última línea de defensa de nuestra soberanía y exprese la dignidad de nuestro país... entre otros.

Es posible que en Chile piensen que ése no es su problema. Claro que sí... ES NUESTRO PROBLEMA... y ningún PERUANO en su sano juicio puede pensar lo contrario. Precisamente, sabemos que los sectores políticos- empresariales de Chile, tienen su ventaja en el conocimiento y utilización de las relaciones de poder vigentes en nuestro país, así como de vincular a sus negocios a los tradicionales grupos mercantilistas con fuertes relaciones políticas y control de decisiones. Nadie niega su habilidad y legitimidad -como operadores de negocios- para aprovechar “utilitariamente” las debilidades peruanas. Pero tampoco consideren algo “inapropiado” que los peruanos los confrontemos con firmeza. Molestarse por ello, es una ofensa mayor... espero que lo entiendan.

En cuanto a entender, deben tener presente que si nuestra debilidad es carecer de un proyecto nacional y/o de tomadores de decisiones con Sentido de Patria, ése es un asunto que iremos resolviendo internamente... En casa. Pero eso no significa que la casa esté vacía y que los vecinos se pueden pasear por ella y hacer lo que les venga en gana o creer que ya es suya. ¡Más respeto!. Además, tienen que acostumbrarse que la FUERZA, como refieren en su escudo, es solo un lema para su casa, y experiencia tienen bastante... Pero con nosotros... los vecinos, es mejor que razonen fríamente... si tanto aprecian ser nuestros socios.

Es cierto también que, como ya lo saben de antaño, la continua sucesión de gobiernos ineptos y/o ajenos a lo que es el interés nacional, no nos permite “decantar” -aún- a cientos de profesionales y/o funcionarios enquistados desde hace 30 años en las instituciones públicas y privadas, ajenos al sentido de patria -como lo tiene usted y yo- y que con mucho entusiasmo les brindan sus “servicios”. También puede ser cierto, que ustedes han logrado mejores resultados que nosotros en el proceso de promover cambios en la mentalidad de nuestro empresariado para que asuma su rol motor en la política y la economía... y hay que reconocerlo. Pero, de hecho... son nuestros retos y lo estamos asumiendo... muy a su pesar de Chile, desde luego. Recordemos que: COMPETIR ES BUENO... Desde luego, cuando hay competidores competentes y sobre todo... RESPETO MUTUO.

Resumiendo; conocemos nuestra historia, que no necesariamente es la versión que Chile ha impregnado en sus generaciones. Conocemos nuestra economía y los errores y/o vacíos que se dan; asimismo, tenemos claro que es lo que debemos hacer para superarlos y promover nuestro PROPIO DESARROLLO, al margen de donde vengan los capitales. También estamos claros con respecto a las reglas de juego necesarias para compatibilizar ganancias e interés de la población, a fin de evitarnos abusos y expoliaciones que una sana economía debe rechazar. Y sobre todo, estamos conscientes que nuestro potencial técnico-profesional, está intacto pero esperando la profilaxia de los cuadros “altamente calificados” y sin mayores conocimientos del país y la economía real... Así que, si desean ser respetuosos socios económicos, entiendan que la gente con la que ahora tratan sus inversionistas, no son necesariamente una muestra representativa de la capacidad de gestión y negociación del país... Una sugerencia de buen vecino: reformulen sus criterios para caracterizarnos... les servirá de mucho en el futuro.

jueves, setiembre 08, 2005

CHILE: ¿Israel de América?

Desde hace algún tiempo se viene intensificando noticias y comentarios - en algunos medios de difusión del país – en relación a las masivas compras de armamento - moderno y sofisticado- por parte del gobierno chileno. De hecho, el efecto sobre la opinión pública expresado a través de comentarios o punto de vista sobre éste tema, varían desde la indiferencia hasta el temor por una inminente invasión militar de nuestro vecino del sur.

Sin embargo, poco o nada se dice sobre el fondo del asunto o motivaciones. Es cierto que el monto de recursos fiscales aplicados para adquisición de armamentos - de año en año - por el gobierno chileno, alcanza montos que para un país del tamaño y necesidades que afronta, entre ellas la pobreza y desigual distribución de la riqueza nacional, puede considerarse sin lugar a dudas irracional. De allí que, entre los argumentos para justificar ante la comunidad americana y en particular para sus vecinos que en todos los tonos han manifestado su deseo de reducir el nivel de armamentista de la región, estarían que las compras se encuentran dentro de un proceso normal de renovación de material militar obsoleto.

Bien, si ése fuera el caso, y solo se trata de renovación de equipo, considerando que se compara la potencia de fuego antes y después de la renovación, y además teniéndose en cuenta que la tecnología militar actual no hace comparable 10 naves de los ’60 con 10 naves del 2000, el resultado podría significar no una potenciación de 1 a 1, sino de 1 a 20. Pero si al número que tenían le agregan mas unidades, entonces estamos frente a un equipamiento propio de una estrategia militar ofensiva y no defensiva-disuasiva.

El otro aspecto de la política armamentista de Chile, sería la del padrinazgo -explícito- de los Estados Unidos e Inglaterra por liberar a Chile de las restricciones de adquirir armamento - en particular aviones militares - de última generación, adquisición que ambos países al ser dueños de la tecnología, tienen la capacidad de vetar o impedir. Entonces, habría que preguntarse el porqué de la complacencia de ambos países por estimular y facilitar los afanes belicistas de Chile. No será que responde a una estrategia geopolítica "gendarme" que ambos (EE.UU. y Reino Unido) han promovido e implementado en diversas partes del mundo. Estrategia en la cual Chile se inserta y "aprovecha" inteligentemente porque sirve a objetivos económicos inmediatos y a sus fines geopolíticos permanentes (doctrina Portal): Ser la potencia militar-hegemónica de Sudamérica. No sonrían, sus clases dirigentes usufructuarias del poder están convencidas de que ése es su rol histórico como país. En fin, si ya humillaron a Perú, Bolivia y Argentina (Las Malvinas)...

El papel de gendarme sudamericano, Chile lo ha planeado y realizado meticulosamente. Para el efecto, ha utilizado todos los espacios posibles para avanzar, sean los económicos (cuando les convino entraron al Pacto Andino; cuando no, patearon el tablero); los políticos (golpe contra Allende, "terrible" comunista para EE.UU y el mundo libre, dizque); y militares (cuando Perú y otros apoyaban a Argentina por las Malvinas, ellos le brindaban "facilidades" a Reino Unido)... Y no digamos nada de la II Guerra Mundial, cuando todos los países americanos se mostraron incondicionales de los Aliados, Chile era neutral. Habría que ver como fueron retribuidos por los Alemanes.

Hoy en día, que EE.UU. enfrenta "serios" problemas internos como es el de la drogadicción, y cuya mayor fuente de abastecimiento proviene de Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, principalmente; y que de acuerdo a sus análisis de inteligencia, los recursos del tráfico subvencionan el "narcoterrorismo", que incide en las situaciones de inestabilidad social y política de nuestros países, generando riesgos no solo a los "avances" económicos sino de manera particular, en los "cimientos" de la democracia, y no pudiendo intervenir directamente y/o disuadir a las clases políticas de no salirse de los "consensos" señalados, aún cuando signifique mejorar las condiciones de bienestar de la población de cada uno de los países, ha decidido poner su servicio de vigilancia particular en el sur del continente. Similar al de Medio Oriente.

Pero, no hay que dejar de considerar que, la situación que vincula - y hace simbiosis - el armamentismo de Chile con las necesidades geopolíticas de EE.UU. y Reino Unido, en el continente sudamericano, es a la vez una condicionante a cualquier intento de Chile de actuar – militarmente - de motu propio. Es decir, por mucho deseo "expansionista" y ganas de utilizar su armamento antes que llegue – tecnológicamente – al obsoletismo, que conforme avanza la tecnología será antes de 10 años, deberán contar previamente con el "agreement" o visto bueno de EE.UU.. Y eso, dependerá de los futuros gobiernos americanos: Demócratas o Republicanos, Halcones (guerreros) o Palomas (pacifistas)... Es decir, mientras podemos recuperar nuestra capacidad defensiva-disuasiva... Tampoco hay que ser ingenuos... Pero también para ello necesitamos un gobierno con la cerviz levantada, con autoridad y sobre todo con amor y compromiso con nuestro país: Perú.