La Convención del Mar... ¡sigue la juerga!
Tal y como lo había insinuado en mi artículo: “La Convención del Mar y la Línea de Base...”, de fecha 03.nov.05, el tema específico de “La Convención...” ha sido puesto en la agenda de prioridades (¿negocios o compromisos?) del gobierno. Para el efecto, se ha desplazado -momentáneamente- de la propaganda estatal los temas del “Anillo Energético del Sur” (o exportación del gas a Chile) y el “Tratado de Libre Comercio con EE.UU” (TLC). No otra cosa significa -y una vez aprobada la Línea de Bases... - el despliegue “arrollador” de la publicidad estatal en los medios de “información”, con la finalidad de “sensibilizar” a la opinión pública (¿?) a fin de aceptar la decisión de suscribir la denominada Convención del Mar. Para el efecto y como ayuda distractiva, el caso Fujimori ha caído (¿?) de perillas. Digo nomás...
Asimismo, y como no podía ser de otra manera, el contenido del mensaje publicitario es: “Ya todos los países firmaron... faltamos nosotros” o “ Firmemos... para volver a ser líderes(¿?)...”, es bastante ilustrativo de las premuras. Así también, con evidente humor negro y para recalcar como nos ven los grandes intereses detrás del “operativo sico-social”, los expertos publicistas o patrañeros viene utilizando dibujos animados, donde cada país es un “pescadito” (por si acaso, en mi país es sinónimo de ingenuo), los cuales son del mismo color salvo nosotros que nos representan pintado de rojo y blanco... que patriótico. ¡Estoy emocionado!... ¡Viva el Perú!.
Por otro lado, y como el tinglado es bastante amplio y los “hombres de prensa” no podían ser ajenos a esta campaña mediática, la mayoría “deliberante” de nuestro representativo periodismo (prensa, radio y tv), no satisfechos con los recursos de la publicidad que reciben sus empresas empleadoras, vienen mostrando un destacado entusiasmo por la firma de la Convención del Mar. Para el efecto, vienen entrevistando a “reconocidos especialistas” en derecho marítimo, así como a “pragmáticos” políticos que están de acuerdo con el “contenido y la premura” por la tan ansiada firma.
Evidentemente, como son tan objetivos e imparciales, de vez en cuando invitan a declarar a representantes populares y autoridades, quienes si se muestran contrarios, o explican argumentos que hacen discutible y/o abren controversia sobre la firma, son pasados por el tamiz de: ¿Tienen estudios que sustenten lo dicho...?. Si la respuesta es: ¡Sí!, entonces replican: ¿Quién hizo el estudio? ¿Son conocidos? ¿Son calificados?... y llegando hasta a la famosa frase: Bueno usted sabe que el tiempo es nuestro mayor enemigo y... ¡ muchas gracias!. Claro que si están de acuerdo, no le hacen tales preguntas y además le tratan de “doctor”, “ingeniero” o cualquier denominación que realce su oportuna presencia para expresar tu invalorable opinión a favor de la Convención y “en consecuencia” ... del país.
Pero veamos el fondo del asunto. En primer lugar, si el tema no se ha discutido lo suficiente y/o si no hay un consenso respecto a los pro y contras que hayan sido adecuadamente sustentados –científica, técnica, económica y geopolíticamente-, se está asumiendo riesgos que compromete el futuro del país. En segundo lugar, y de acuerdo a lo que se conoce, no hay plazos perentorios para la firma; esto es, una fecha término. En tercer lugar, después de la sucesión de propuestas “Sí o Sí” que el gobierno viene sacando adelante a contra opinión de la ciudadanía, la premura y las circunstancias que rodean este tema, y sobre todo ad-portas de un proceso electoral que significa cambios en el gobierno y el congreso, donde se espera la llegada de políticos con más sentido de patria, resulta este tema no sólo cuestionable sino bastante sospechoso. Resumiendo, esperar no significará ninguna desgracia nacional... salvo para los promotores de la firma. ¿No le parece?.
Asimismo, y como no podía ser de otra manera, el contenido del mensaje publicitario es: “Ya todos los países firmaron... faltamos nosotros” o “ Firmemos... para volver a ser líderes(¿?)...”, es bastante ilustrativo de las premuras. Así también, con evidente humor negro y para recalcar como nos ven los grandes intereses detrás del “operativo sico-social”, los expertos publicistas o patrañeros viene utilizando dibujos animados, donde cada país es un “pescadito” (por si acaso, en mi país es sinónimo de ingenuo), los cuales son del mismo color salvo nosotros que nos representan pintado de rojo y blanco... que patriótico. ¡Estoy emocionado!... ¡Viva el Perú!.
Por otro lado, y como el tinglado es bastante amplio y los “hombres de prensa” no podían ser ajenos a esta campaña mediática, la mayoría “deliberante” de nuestro representativo periodismo (prensa, radio y tv), no satisfechos con los recursos de la publicidad que reciben sus empresas empleadoras, vienen mostrando un destacado entusiasmo por la firma de la Convención del Mar. Para el efecto, vienen entrevistando a “reconocidos especialistas” en derecho marítimo, así como a “pragmáticos” políticos que están de acuerdo con el “contenido y la premura” por la tan ansiada firma.
Evidentemente, como son tan objetivos e imparciales, de vez en cuando invitan a declarar a representantes populares y autoridades, quienes si se muestran contrarios, o explican argumentos que hacen discutible y/o abren controversia sobre la firma, son pasados por el tamiz de: ¿Tienen estudios que sustenten lo dicho...?. Si la respuesta es: ¡Sí!, entonces replican: ¿Quién hizo el estudio? ¿Son conocidos? ¿Son calificados?... y llegando hasta a la famosa frase: Bueno usted sabe que el tiempo es nuestro mayor enemigo y... ¡ muchas gracias!. Claro que si están de acuerdo, no le hacen tales preguntas y además le tratan de “doctor”, “ingeniero” o cualquier denominación que realce su oportuna presencia para expresar tu invalorable opinión a favor de la Convención y “en consecuencia” ... del país.
Pero veamos el fondo del asunto. En primer lugar, si el tema no se ha discutido lo suficiente y/o si no hay un consenso respecto a los pro y contras que hayan sido adecuadamente sustentados –científica, técnica, económica y geopolíticamente-, se está asumiendo riesgos que compromete el futuro del país. En segundo lugar, y de acuerdo a lo que se conoce, no hay plazos perentorios para la firma; esto es, una fecha término. En tercer lugar, después de la sucesión de propuestas “Sí o Sí” que el gobierno viene sacando adelante a contra opinión de la ciudadanía, la premura y las circunstancias que rodean este tema, y sobre todo ad-portas de un proceso electoral que significa cambios en el gobierno y el congreso, donde se espera la llegada de políticos con más sentido de patria, resulta este tema no sólo cuestionable sino bastante sospechoso. Resumiendo, esperar no significará ninguna desgracia nacional... salvo para los promotores de la firma. ¿No le parece?.
