Privatizar... ¿es negocio para un país?
En el tema de privatizar o no empresas estatales, que se justifica con los manidos argumentos de: (1) ganar "eficiencia", y (2) dejen de ser un a "carga" para el Estado; se ha alcanzado ribetes de poca honestidad... o de evidente ingenuidad. Por supuesto, sin decir más sobre el papel de los medios cuyo entusiasmo por la privatización es directamente proporcional a los estímulos -directos o indirectos- que reciben. Medios en los cuales sobresalen con “luz propia”, personas -periodistas y/o profesionales- que se limitan para exponer con transparencia un tema que es trascendente para el presente y futuro, con cuyo actuar solo llevan a crear confusión y abonar la prédica y "logros" privatizadores, y -por supuesto- la consiguiente DESCAPITALIZACIÓN del Estado.
No otra cosa significa que, sin mayores sustentos, constantemente se esté haciendo referencia a que las empresas estatales son: (a) un "botín" de gobierno y/o de que (b) dan "pérdidas" contables. En el primer caso, se vincula la contratación de personal allegado al gobierno de turno y/o de los "negocios" que con variantes, son parte del quehacer de casi todos los directorios que gestionan dichas empresas. En el segundo caso, que no es el de Petroperú que a pesar de habérsele "privatizado" la distribución (servicentros) siguen dando utilidades, por lo general ha sido producto de un exceso de personal y/o de la fijación de precios administrados (políticos), que han estado por debajo de su costo y siendo su finalidad favorecer al consumidor... y las empresas privadas, para hacerlas "competitivas". ¡Créalo!.
Pero en cualquier de dichos casos, y con respecto a las ventajas de privatizar, el tema sigue siendo no sólo de CALIDAD DE GESTIÓN, sino la de ARTICULAR LAS EMPRESAS PÚBLICAS a los fines y políticas del Estado (p.e. Política Energética). Porque una empresa estatal no tiene una naturaleza similar -en cuanto fines- a las del sector privado. Es cierto que se organiza y estructura como tal, pero sus fines trascienden el objetivo único de la GANANCIA, para convertirse en un INSTRUMENTO ECONÓMICO del Estado, en orden a alcanzar sus fines superiores, en favor del país como un todo.
Ello implica que, como empresa estatal sólida y adecuadamente gestionada, COMPITE Y REGULA el mercado, a fin de que los agentes empresariales privados, no concerten precios en perjuicio del usuario o consumidor. Claro, alguien dirá: ¡Tenemos a INDECOPI!. Pero dicha institución, al igual que los organismos supervisores, intervienen -si están bien gestionados- a posteriori (luego de una denuncia), mientras que las empresas estatales con sus precios debidamente establecidos (costo+margen), evitan que los privados mediante procesos de "concertación empresarial" puedan aprovechar coyunturas de escasez o exceso de demanda, a fin de extraerles un plus al consumidor e incrementar sus UTILIDADES... Como usted entenderá, no necesariamente por mayor eficiencia.
Un ejemplo, si el Estado hubiera mantenido a "SolGas" -con su extensa red distribución de gas doméstico-, y no se hubiera "regalado" gracias a las "presiones" de ingenuos profesionales y lobbistas mañosos, quienes claman -hasta ahora- por privatizaciones, no se hubiera necesitado exponer al ridículo al Congreso, que pretendían bajar el precio del gas doméstico, apelando a la "buena voluntad" de los distribuidores privados. Bastaba conque "SolGas" hiciera el papel de regulador, y se mantuviera vendiendo a los precios reales; esto es, sin el plus de la concertación de precios entre "amigotes de la empresa privada".
Como entenderán, ejemplos hay infinidad, pero considero suficiente para que se entienda que una empresa estatal... no tiene los mismos fines -estrechos, socialmente- que una empresa privada. Y dejo en el tintero una arista más: las ganancias de las empresas estatales (las "carnecitas"), son un medio de REDISTRIBUCIÓN DE RIQUEZA, ya que con las mismas se hacen reinversiones reproductivas (más empleo e ingresos) y/o se destinan a ampliar la infraestructura económica (carreteras, canales, electrificación,...) y social (escuelas, hospitales,...). Puede usted imaginar que ha pasado con las utilidades de empresas estatales que han sido privatizadas. Algunas por la naturaleza de sus contratos, no pagan más impuestos a las ganancias. Y por favor, no me argumenten con el IGV, por que ése lo pagan todos los consumidores, siendo las empresas solo "agentes de retención". No tiene nada que ver con las ganancias. Esas no se tocan, ¡no faltaba más!.
No otra cosa significa que, sin mayores sustentos, constantemente se esté haciendo referencia a que las empresas estatales son: (a) un "botín" de gobierno y/o de que (b) dan "pérdidas" contables. En el primer caso, se vincula la contratación de personal allegado al gobierno de turno y/o de los "negocios" que con variantes, son parte del quehacer de casi todos los directorios que gestionan dichas empresas. En el segundo caso, que no es el de Petroperú que a pesar de habérsele "privatizado" la distribución (servicentros) siguen dando utilidades, por lo general ha sido producto de un exceso de personal y/o de la fijación de precios administrados (políticos), que han estado por debajo de su costo y siendo su finalidad favorecer al consumidor... y las empresas privadas, para hacerlas "competitivas". ¡Créalo!.
Pero en cualquier de dichos casos, y con respecto a las ventajas de privatizar, el tema sigue siendo no sólo de CALIDAD DE GESTIÓN, sino la de ARTICULAR LAS EMPRESAS PÚBLICAS a los fines y políticas del Estado (p.e. Política Energética). Porque una empresa estatal no tiene una naturaleza similar -en cuanto fines- a las del sector privado. Es cierto que se organiza y estructura como tal, pero sus fines trascienden el objetivo único de la GANANCIA, para convertirse en un INSTRUMENTO ECONÓMICO del Estado, en orden a alcanzar sus fines superiores, en favor del país como un todo.
Ello implica que, como empresa estatal sólida y adecuadamente gestionada, COMPITE Y REGULA el mercado, a fin de que los agentes empresariales privados, no concerten precios en perjuicio del usuario o consumidor. Claro, alguien dirá: ¡Tenemos a INDECOPI!. Pero dicha institución, al igual que los organismos supervisores, intervienen -si están bien gestionados- a posteriori (luego de una denuncia), mientras que las empresas estatales con sus precios debidamente establecidos (costo+margen), evitan que los privados mediante procesos de "concertación empresarial" puedan aprovechar coyunturas de escasez o exceso de demanda, a fin de extraerles un plus al consumidor e incrementar sus UTILIDADES... Como usted entenderá, no necesariamente por mayor eficiencia.
Un ejemplo, si el Estado hubiera mantenido a "SolGas" -con su extensa red distribución de gas doméstico-, y no se hubiera "regalado" gracias a las "presiones" de ingenuos profesionales y lobbistas mañosos, quienes claman -hasta ahora- por privatizaciones, no se hubiera necesitado exponer al ridículo al Congreso, que pretendían bajar el precio del gas doméstico, apelando a la "buena voluntad" de los distribuidores privados. Bastaba conque "SolGas" hiciera el papel de regulador, y se mantuviera vendiendo a los precios reales; esto es, sin el plus de la concertación de precios entre "amigotes de la empresa privada".
Como entenderán, ejemplos hay infinidad, pero considero suficiente para que se entienda que una empresa estatal... no tiene los mismos fines -estrechos, socialmente- que una empresa privada. Y dejo en el tintero una arista más: las ganancias de las empresas estatales (las "carnecitas"), son un medio de REDISTRIBUCIÓN DE RIQUEZA, ya que con las mismas se hacen reinversiones reproductivas (más empleo e ingresos) y/o se destinan a ampliar la infraestructura económica (carreteras, canales, electrificación,...) y social (escuelas, hospitales,...). Puede usted imaginar que ha pasado con las utilidades de empresas estatales que han sido privatizadas. Algunas por la naturaleza de sus contratos, no pagan más impuestos a las ganancias. Y por favor, no me argumenten con el IGV, por que ése lo pagan todos los consumidores, siendo las empresas solo "agentes de retención". No tiene nada que ver con las ganancias. Esas no se tocan, ¡no faltaba más!.




